Si eres un trabajador, seguro que te interesará saber qué es la incapacidad laboral y qué tipos de seguros te protegen cuando sufres una. En el post de hoy, desde Perea Grup, queremos explicarte en qué consiste cada incapacidad laboral y cómo puedes cubrirla a través de una póliza. 

Incapacidad laboral: definición

 

La incapacidad laboral, como dice la RAE, es una situación de padecimiento físico o psíquico que impide que una persona, de manera temporal o definitiva, realice su actividad profesional con normalidad.

 

Esta situación puede tener su origen en una enfermedad laboral o común, o en un accidente laboral o no laboral. 

 

Para valorar el tipo de incapacidad laboral del trabajador, se tiene que tener en cuenta tanto la gravedad y la evolución de la enfermedad, y cómo esta enfermedad afecta al trabajo que desempeña la persona. 

 

Por eso mismo, hay que saber diferenciar los varios grados de incapacidad laboral.

Tipos de incapacidad laboral y sus ejemplos

Incapacidad laboral temporal

 

La incapacidad laboral temporal, como dice su nombre, es cuando un trabajador está unos días de baja porque ha tenido que recibir asistencia médica por una enfermedad o un accidente, y esto ha supuesto no poder ejercer su actividad profesional temporalmente. 

 

Esta incapacidad también es conocida como baja médica y tiene una duración máxima de 12 meses. Sin embargo, puede ser prorrogada por 6 meses más o excepcionalmente, prorrogarse hasta llegar a los 24 meses de baja. 

 

Un ejemplo de incapacidad laboral temporal podría ser un empleado que se resbala por las escaleras y sufre lesiones que le impiden desarrollar sus actividades laborales por un tiempo. 

Incapacidad laboral permanente

 

Se produce cuando un trabajador no mejora después de un tratamiento médico y se estima que la incapacidad sea permanente o no se sepa el tiempo exacto de recuperación. 

 

Por lo tanto, la incapacidad laboral permanente consiste en una reducción funcional grave que anula la capacidad del trabajador de ejercer su actividad laboral correspondiente.  

 

Este tipo de incapacidad se puede dividir en diferentes grados. 

1. Incapacidad permanente parcial 

 

Esta incapacidad supone una disminución no inferior al 33% en el rendimiento. Además, debe estar totalmente relacionada con la profesión del trabajador. 

 

Por lo tanto, la persona afectada podrá continuar desarrollando su actividad profesional cobrando al mismo tiempo la prestación económica por incapacidad permanente parcial. Esta prestación es totalmente compatible con el salario de la persona. 

 

De esta manera, aunque tenga un nivel de incapacidad bajo, la persona, por ejemplo un profesor de educación física, podrá seguir ejerciendo esta misma profesión. 

2. Incapacidad permanente total 

 

La persona con esta incapacidad está inhabilitada para poder realizar su profesión habitual. Sin embargo, el afectado puede dedicarse a otro trabajo distinto a su profesión profesional habitual. 

 

Por ejemplo, un cirujano que pierde movilidad en su mano derecha, no podrá ejercer más esta profesión, pero sí podrá trabajar en otros ámbitos que no requieran de esta mano afectada por cierto accidente (profesor, investigador, etc). 

 

La prestación económica consiste en una pensión mensual del 55% de la base reguladora y es totalmente compatible con el salario que pueda recibir la persona con una profesión distinta. 

3. Incapacidad permanente absoluta

 

Esta incapacidad, también conocida como invalidez absoluta, inhabilita al trabajador para desempeñar cualquier otra profesión u oficio. Sin embargo, no impide aquellas actividades, lucrativas o no, que sean compatibles con el estado de la persona afectada. Normalmente, se trata de empleos que se realizan en Centros Especiales de Empleo destinados a este tipo de personas. 

 

En este caso, la prestación económica supone el 100% de la base reguladora. 

4. Gran Invalidez

 

Este es el grado máximo de incapacidad laboral y se reconoce al trabajador como una persona que no puede realizar una actividad o trabajo y necesita a otra persona para los actos esenciales de su vida. 

 

La prestación es del 100% de la base reguladora. Además, se recibe también un complemento por gran invalidez. 

¿Qué seguros me cubren estos tipos de incapacidad?

 

Como hemos visto, existen diferentes tipos de incapacidades laborales, y esto también quiere decir que cada tipo de incapacidad laboral tiene su propia póliza. Es decir,  la póliza que cubre una incapacidad permanente será totalmente distinta de la que cubre una incapacidad laboral temporal. 

Seguros de Incapacidad laboral Temporal

 

Son las pólizas de ILT o subsidio las que cubren este tipo de incapacidad. Cubren una indemnización diaria mientras dure el proceso de baja, o en función de un baremo. Por ejemplo, si tienes una baja y presentas la baja a la compañía, en función de si tienes una póliza por días de baja o una póliza baremada, la compañía te indemnizará en función de los días o del tipo de patología. 

 

Estos tipos de pólizas las contratan sobre todo los autónomos o profesionales liberales a quien, el hecho de no ejercer su actividad profesional, les provoca no cobrar nada (no tener ingresos). De esta manera, son seguros muy recomendables para estos tipos de trabajadores. 

Seguros de Incapacidad laboral Permanente

 

Existen dos tipos de seguros que cubren las incapacidades laborales permanentes: Los seguros de accidentes que cubren este tipo de incapacidad causada por un accidente, o los seguros de vida, que cubren este tipo de incapacidades también por accidentes o otras causas. 

 

Es importante que hables con tu mediador de seguros porque aunque se puedan asegurar las diferentes incapacidades que da la seguridad social, es importante saber qué es lo que más te conviene cubrir a fin de no pagar seguros por nada. Es esencial que tu corredor pueda analizar cuál es tu preocupación para así hacerte una solución a medida.  

 

También se tiene que tener en cuenta que la concesión de estas incapacidades pueden dar a pie a problemas económicos, por ejemplo si tienes que adaptar el coche a la incapacidad, modificar la casa, la ducha, etc. Todo esto son costes muy grandes y si no tienes los seguros correspondientes, puede causar problemas económicos graves.